MAMÁ

Hoy me han recordado que tú, mamá, eres mi referente de amor incondicional.

Eres y siempre serás la persona más importante de mi vida. Da igual cómo seas, incluso aunque no me gustes, aunque no me caigas bien, aunque no hablemos. Incluso aunque no consigamos entendernos. Aunque ya no estés, siempre estarás. Nuestra relación va mucho más allá de lo que ha ocurrido entre nosotras y de lo que ocurrirá. ¿Y sabes por qué? porque cuando yo me relaciono conmigo misma, con mi niña interior, lo hago de la misma forma que he vivido la relación contigo. Copio y pego. 

Porque cuando me relaciono con los demás, con mi pareja o con mis hijos, les doy la misma manera de amar que he visto en ti, porque tú, mamá, has sido el primer amor de mi vida. La primera persona que, sin necesitar de una sola palabra, me habló de protección, de sustento y de alimento. La primera que me hizo sentir que daba igual quién fuera yo porque siempre estarías ahí. La primera que aceptó cualquier versión, mejor o peor de mí.

Porque tu referencia es mi referencia para sentir que bajo mis pies tengo el sustento de la Madre Tierra y que siempre estaré abastecida y protegida. Porque tú, querida mamá, eres un reflejo de cómo me relaciono yo con la vida, con mis sentimientos y con mi energía femenina.

Eres muy importante para que yo pueda vivir mi vida.

El primer paso para encontrarme en paz es sanar mi relación contigo, mamá. Y para ello, lo mejor que puedo hacer es aprender a aceptarte y a reconocer que no puedes ser la madre que yo querría.

Y por eso, gracias. Gracias por ser quien eres y por no ser la versión de madre que a mí me gustaría. Gracias por quererme y por ser tan imperfecta, porque tus miedos me han servido para transformarme y tus inseguridades para hacerme más fuerte. Porque aceptarte me ha permitido aceptarme. Porque tu imperfección es perfecta para mi crecimiento y mi evolución.

Gracias mamá porque a lo mejor a ti no supieron darte amor y aun así tú te has esforzado en dármelo. Gracias porque por mí, has renunciado y porque la incondicionalidad la puedo descubrir a través de ti. Gracias.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

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